Insumos agropecuarios en salta

Los medidores de Sustentabilidad: Huella Hídrica

Si analizamos por un momento, algo sustentable en el tiempo, será definido por su principal característica: se sustenta, se mantiene solo, no hay que sostenerlo (que por lo general trae aparejado algún input externo al sistema). Pensando así, no perder nuestros capitales naturales (agua, suelo, aire) sustenta un sistema en funcionamiento.



No perder trae inmediatamente la idea de gestionar: la gestión eficiente de los recursos naturales es la nueva estrategia dentro del paradigma de sustentabilidad, y un desafío para una agricultura más inteligente. Esta es una de las dimensiones a las que pueden aportar las huellas ambientales.


Por otro lado, desde los 90, los acuerdos mundiales sobre la utilización de los recursos naturales han rondado la idea de medir la relación de uso y producción de bienes y servicios. Las Huellas ambientales son indicadores de esa relación. Como toda definición teórica y como buena herramienta puede ser utilizada para muchos propósitos: movimiento de agua, apropiación de agua virtual, geopolítica, entre otras. Estos alcances, interesantes, funcionan a una escala global donde la información protocolizada y normalizada es comparable.


A nivel de nuestro establecimiento, la huella se convierte en un indicador de eficiencia. En este sentido, la huella hídrica ha sido recientemente incorporada en la Norma Internacional ISO 14046 (Gestión ambiental. Huella hídrica. Principios, requisitos y directrices). Este tipo de indicadores permite certificar procesos productivos y productos y contribuye a mejorar la competitividad de una empresa en los mercados internacionales.


La huella hídrica (HH) es un indicador que responde, como todos los de su familia (huella ecológica, huella de carbono), a la cuantificación del uso del capital natural. Básicamente puedo cuantificar ¿qué capitales muevo? ¿Cuanto? ¿Donde?


La huella hídrica tiene 3 dimensiones:

  1. la huella hídrica azul (el agua proveniente de los reservorios superficiales y subsuperficiales, representada, por ejemplo, en los riegos)

  2. la huella hídrica verde (proviene de las precipitaciones y es representada por la humedad del suelo, o sea el agua que no ha percolado ni escurrido) y

  3. huella hídrica gris (volumen de agua necesario para diluir un contaminante a la dosis que no sea perjudicial en el ambiente.

Analicemos cómo se representan y calculan las dimensiones.


Huella azul

Es el cociente entre el agua aprovechada por el cultivo proveniente del riego y el rendimiento.


Más allá de la formula, que para este momento es informativa, es importante resaltar que a este algoritmo se asocian dos conceptos importantes: requerimiento de riego y rendimiento. Si pudiéramos medir y cuantificar la relación entre lo que el cultivo necesita y rinde en nuestro lote, podría tener una idea de eficiencia en el uso de riego como recurso (implicancias energéticas, infraestructura, etcétera) por ejemplo.


Huella verde

Es el cociente entre el agua utilizada por el cultivo proveniente de la precipitación y el rendimiento.


El agua verde puede ser un buen indicador para decisiones de rotación, implantación de cultivos de cobertura o servicios. Puede en asociación con información edáfica, rendimientos diferenciales, apoyar la agricultura por ambientes.



Huella gris

Si hasta el momento tenemos cuantificación de uso del agua, la huella gris se define como el volumen de agua dulce que se necesita para asimilar la carga de los contaminantes provenientes del proceso productivo, en relación a las normas ambientales de calidad del agua.


Si anclamos este concepto de nuevo a nuestro sentido de gestión ambiental en nuestro emprendimiento, indicadores como este que contabilizan volúmenes de agua en relación con volúmenes de químicos vuelven a darnos patrones de consumo y producción: puede que podamos detectar ineficiencias en los usos de químicos.


La suma de las tres dimensiones calculará la huella hídrica total.



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