Insumos agropecuarios en salta

El incondicional amor por el campo

De botas altas, camisa a cuadros y unos jeans algo gastados, Agustín recorre el campo entre las plantaciones. Aunque parece más grande, quizás porque se lo ve a gusto andando, tiene sólo 25 años y es el más chico de la familia Zazzarini. Nació en San Salvador de Jujuy en 1994, el mismo año en que Nelson Mandela fuera noticia al ser electo como presidente de Sudáfrica.


Así es que, mientras en la radio sonaba por primera vez la voz de Alanis Morissette y en los cines se estrenaba Forrest Gump, Agustín Zazzarini llegaba a los brazos de sus papás, Juan Carlos y Ana María, y a compartir el camino con sus tres hermanos: Nicolás, Luciana y Ana Laura.

Con el tiempo, después de ir al colegio Las Mercedes y de jugar al fútbol con amigos en la calle hasta que Ana María lo llamaba a cenar, Agustín empezó a descubrir el campo de la mano de su papá. Una pasión que ya es familiar y que se trata de vivir en contacto con la naturaleza y de disfrutar de esa infinita sensación de libertad que te da el campo, ese mismo que ahora recorre con botas altas y jeans gastados.

Sus conocimientos y su pasión por la agricultura y la ganadería lo proyectan a una vida en pleno contacto con la tierra, con las plantas y los animales. Y aunque aún no concluyó sus estudios en Administración Agraria en la Universidad Al Siglo XXI de Córdoba, tiene la plena certeza de que su vida es y será el campo. Lo que más me incentiva es el aprendizaje diario que te otorga el trabajo agropecuario. Vas ganando experiencia porque ninguna superficie es igual a otra, y tampoco un año es igual a otro” destaca Agustín y agrega: “quizás lo más difícil es sobrellevar la incertidumbre y depender de los factores climáticos”.

Claro que no está sólo en ese recorrido. Su papá Juan Carlos, de vasta experiencia en el sector, y sus hermanos apuntalan sus pasos y lo acompañan en su crecimiento entorno al campo. Por eso cuando habla de sus sueños y su futuro, Agustín no duda y en querer conformar una familia a la que pueda hacer feliz y en transmitirle a sus hijos lo mismo que Juan Carlos y Ana María les transmitieron a él y sus hermanos: el incondicional amor por el campo.