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Insumos agropecuarios en salta

Pasión, rebeldía y esfuerzo

Colonia Santa Rosa, un rincón de Salta donde el clima tropical se mezcla con la tierra fértil, dando vida a cultivos que se extienden hasta donde alcanza la vista. Aquí, en este lienzo pintado por la madre naturaleza, se encuentra la finca "La Trinidad". El camino de tierra que lleva a ella es desafiante, pero también invita, como un preludio de lo que es la vida en el campo, una sinfonía de colores y sonidos que se despliega ante los ojos como una melodía visual.


Aquí, entre plantaciones de bananos que parecen extenderse hasta el infinito, encontramos a Fernando "Pecho" Ortíz, un salteño apasionado que es el cerebro detrás de los productos Don Cirilo. Cada producto es como una joya que ha sido pulida con esfuerzo y amor, y que brilla con la luz de la naturaleza. Al hablar de ellos, una sonrisa se dibuja en su rostro, como si cada producto fuera un hijo que ha visto crecer. "Cada fruto es un poema a la vida", dice Pecho, "un poema que nace en la tierra y crece bajo el sol".



Pecho lleva en su corazón los recuerdos de su infancia en Buenos Aires, los viajes al campo para visitar a su viejo en Colonia Santa Rosa, y los partidos de fútbol en la plaza a la vuelta de Gimnasia y Tiro con sus amigos de la infancia, en Salta. Aunque no es un fanático del fútbol, si le preguntas por sus colores, te dirá con una sonrisa que son el azul y amarillo de Boca Juniors. "No soy de los que viven el fútbol, pero si me preguntas, te diré que mi corazón late en azul y amarillo", dice con picardía.


Su viejo, José, es una presencia constante en su vida, aunque ya no esté físicamente. Cuando habla de él, su mirada se llena de lágrimas, un testimonio silencioso de un amor que trasciende el tiempo y la distancia. "Mi viejo era un faro en la tormenta, un hombre que sabía cómo navegar en las aguas turbulentas de la vida", dice. De él heredó la inteligencia y la pasión por el campo, y cada día, con cada producto Don Cirilo que sale de su finca, rinde homenaje a su memoria.


Pecho es un tipo que ha recorrido un largo camino desde sus días de estudiante en la Jacoba Saravia, en Salta. Aunque era un poco indisciplinado, aprendió lecciones que lo han acompañado a lo largo de su vida. "Era un rebelde sin causa en la escuela", dice Pecho, "pero creo que esa rebeldía me ayudó a enfrentar los desafíos del campo". Hoy, coordina las tareas de peones y capataces, y se encarga del despacho de la mercadería, con la ayuda de Keko, su mano derecha y fiel compañero en esta aventura.

En medio de nuestra conversación, Keko interrumpe para informarle sobre algunos despachos de tomates. Pecho asiente, da algunas indicaciones y luego vuelve a nuestra charla, como el capitán de un barco que nunca deja el timón. "Keko me ayuda en todo, es mi compañero en esta batalla que es la vida en el campo", comenta para seguir la charla.


Pero no es solo trabajo y campo en su vida. Cuando tiene un tiempito libre, le gusta subirse a su moto y recorrer los caminos, como un jinete moderno que cabalga bajo las estrellas.

El campo es un mundo de contrastes para Pecho. "El campo es progreso, con dificultades, pero es progreso", comenta. Por un lado, es un lugar maravilloso donde puede trabajar en contacto con la naturaleza, sentir el sol en la piel y el viento en el rostro. Pero por otro lado, también tiene su costo. La soledad puede ser dura, y los cultivos intensivos requieren atención constante. "Es como tener un hijo que nunca duerme", dice.


Pecho sueña con un futuro en el que pueda expandir su horizonte y proyectarse con nuevos productos, como un árbol que extiende sus ramas buscando el sol. "Quiero enderezar la finca y proyectarme con otros productos. Quiero que todo esté en orden, en paz".


Cuando le preguntamos cómo le gustaría ser recordado, nos dijo con determinación: "Como un creativo, un distinto. Mal o bien, pero distinto".


Así que, la próxima vez que vean un producto Don Cirilo, piensen en Pecho. Piensen en su lucha, en su amor por el campo, en su espíritu indomable. Porque detrás de cada producto, hay una historia, y la de Pecho es una historia de amor, de lucha y de progreso. "Cada producto Don Cirilo es una semilla que plantamos en el corazón de la gente", dice Pecho. "Y en cada semilla, hay una historia esperando a florecer".

Por Equipo AJU Digital

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