Insumos agropecuarios en salta

La pasión de cada día

A Eduardo le explota el corazón cuando habla del campo. “¡Es la pasión de mi vida!”, exclama. A este productor agropecuario de maní, le encanta trabajar la tierra; desarrollar el cultivo en el ciclo completo. Pasar el año entero en el campo.



Eduardo Pablo Salas nació en San Salvador de Jujuy hace 50 años y se crió en un estrecho contacto con lo natural y el contacto con la tierra. Añora hoy los días de pesca durante su niñez, en la finca “El Arenal” que tenía su abuela. La pesca es otra pasión que mantiene hasta hoy.


Estudió en la Escuela Agrícola “General Martín Miguel de Güemes” y después de algunos años se recibió de Técnico Agrario. Sabía perfectamente que quería pasar su vida trabajando en el campo.


Para Eduardo lo mejor de su trabajo es “la pasión que me despierta; la satisfacción personal que me da poder vivir haciendo lo que me gusta”. Claro que nada es sencillo cuando se produce en el campo, dado que además del arduo trabajo y los riesgos que muchas veces impone el clima, “las presiones impositivas y fiscales” no ayudan para nada.


Pero cuando a veces todo se pone cuesta arriba, Eduardo cuenta siempre con Agustín, Juan, Arturo y Delfina, sus hijos, que “me apoyan en todo, a cada momento. Están en las buenas y en las malas”, afirma. Y claro, la contención y el amor de Rosa, su esposa, que lo sostiene todo.


Y en sus hijos es que Eduardo confía para el futuro de su campo. Sueña con que continúen su legado y “que amen el campo como lo amo yo”. Por eso cada mañana y como hace décadas, con el sol asomando, vuelve a salir para recorrer y observar las siembras; para meter las manos en la tierra, su pasión de cada día.


Por el equipo AJU