Insumos agropecuarios en salta

Contratistas digitales, para aprovechar la totalidad de los datos

En los últimos años, los datos agronómicos, meteorológicos e incluso económicos se han convertido en un nuevo insumo clave de la agricultura moderna. Ante su gran disponibilidad, la clave está en poder convertirlos en información precisa para la toma de decisiones y que esto genere mayor productividad y sustentabilidad en el negocio agropecuario.



“Estamos inundados de datos, pero sedientos de información”, observa Yanina Bellini Saibene, licenciada en Sistemas de Información, especialista en Agricultura Digital y coordinadora de la red de Modelización en Agroecosistemas del INTA.


Para la especialista, los datos bien procesados reducen mucho la incertidumbre al momento de tomar decisiones y su uso resulta indispensable para administrar el negocio agropecuario.

Asegura que la incertidumbre se baja en función de la calidad de la información obtenida. “Ya no es tirar una moneda al aire: ahora hay un gran respaldo, que son los datos bien procesados”, destaca la profesional.


En el desarrollo y la adopción de este nuevo paradigma, una de las transformaciones más significativas fue el acceso a la información, tanto en disponibilidad como en costos.

“En 1998, una imagen satelital costaba 500 dólares y te la enviaban por correo postal, pero hoy ya está disponible en cualquier soporte y de manera inmediata”, compara Bellini Saibene.


La disponibilidad de los datos es fundamental, asegura, pero no suficiente para “sacarles provecho, que sean útiles para la toma de decisiones”, aclara. Ahí es donde las plataformas digitales, como el caso de FieldView, cobran un rol protagónico, asegura.


“Permiten agregar valor a los datos, para que lleguen en el momento oportuno y poder aprovecharlos en la gestión agropecuaria”, sostiene la técnica del INTA, que agrega que la interpretación de los datos, a partir de las nuevas plataformas, está ayudando a que los productores logren cada vez mayor eficiencia.


El acceso a los datos

Como toda tecnología disruptiva, la utilización de los datos a través de estas nuevas plataformas tiene tres niveles de posibles usuarios, sostiene la especialista:

  1. Aquellos que las adoptan de manera temprana y comienzan a utilizarlas para la toma de decisiones, incluso a medida que van haciendo ajustes.

  2. Los que integran una segunda ola y que esperan para su adopción que la tecnología demuestre que puede resolver cuestiones del negocio: cómo producir más, ser más eficientes o cuidar los recursos.

  3. Aquellas personas que nunca van a utilizarlas.

La experta considera que el crecimiento de la utilidad de estas plataformas en el futuro va a estar en directa relación a la interacción que profesionales de la ciencia de la computación realicen con los profesionales de la agronomía, para avanzar hablando en un mismo idioma.


“Muchas veces la informática da soluciones a problemas que el agro no tiene y, por otro lado, el agro busca soluciones con herramientas que no son adecuadas. Con una interacción más fluida entre ambos, sin que uno se convierta en el otro, se van a poder generar mejores soluciones”, vaticina.



Contratistas digitales

Mientras tanto, la explosión de plataformas y de soluciones, tanto en hardware como en software, para el aprovechamiento de los datos, va a ir decantando con el paso del tiempo, proyecta Bellini Saibene.


“Se acomodarán los principales jugadores y quedarán los servicios que generen la percepción de que aportan un mayor valor agregado, que es por lo que el usuario está dispuesto a pagar”, reconoce.


La especialista en agricultura digital acuñó el concepto de “contratistas digitales”, para referenciar a aquellos proveedores de servicios de datos necesarios para la producción agropecuaria.


“Así como el productor contrata a alguien para que realice las labores de siembra, cosecha, o preste otras tareas en el campo, porque le conviene, también puede contratar y pagar por servicios digitales. Creo que es una tendencia que se viene, a partir de la disponibilidad de los datos”, destaca.


Dentro de las acciones que lleva a cabo con su grupo de especialistas del INTA, destaca la vinculación con la Fundación Sadosky. Allí trabajan para que los datos que aporten los radares meteorológicos del INTA, ubicados en Anguil (La Pampa), Paraná (Entre Ríos) y Pergamino (Buenos Aires), puedan ser aprovechados a través de una API (un conjunto de definiciones y protocolos que se utiliza para desarrollar e integrar el software de las aplicaciones).


En ese camino, la experta cuenta que el INTA ya tiene desarrollados modelos para hacer estimaciones de lluvias, a partir de los datos de los radares, con una información de un kilómetro cuadrado de resolución. La idea es que sean soluciones de código abierto, de manera que su disponibilidad sea libre.


La oferta de datos digitales para la producción agrícola será cada vez mayor. Como parte de esa tendencia, la tecnología y los emprendedores tendrán el desafío de que se convierta en información cada vez más útil y en un servicio estratégico para la toma de decisiones por parte de las empresas del sector.


Fuente: FieldView