Insumos agropecuarios en salta

La tecnología abre en el campo el camino a un impactante trabajo colaborativo y de datos

La tecnología ha revolucionado los diferentes aspectos de la sociedad, y el campo argentino ya hace tiempo que se ha sumado a esta tendencia. Hoy en día, cualquier productor puede monitorear desde un celular lo que sucede con los cultivos, sin moverse de su casa, e incluso aprovechar esa ventaja para intercambiar información con otros colegas en una red colaborativa con una amplia base de datos en común.


Esto es posible gracias a una plataforma que funciona bajo un mecanismo de cooperación, donde los propios usuarios son los que ayudan a sus “vecinos”. Cada productor, emite una alerta que le envía a su par, que también usa esta innovación. De esa manera, se logra una dinámica de ayuda dentro de la comunidad entre pares de distintas regiones. Cabe recordar que la importancia de los datos es crucial en el sector agropecuario, ya que se debe lidiar cada vez más con los fenómenos del cambio climático, nuevos productos para aplicar, plagas y enfermedades desconocidas, entre otras cosas.

De hecho, gracias a este modelo de sinergia entre datos, tecnología y cooperación, pudimos detectar que las hectáreas de trigo y cebada, con posibles dificultades, pasaron de 16.000 a más de 82.000 en el territorio nacional, debido principalmente a la presencia de malezas, lo que representó una suba del 412,5% interanual durante julio.

Por ejemplo, a través de esta amplia base de datos con la que contamos diferentes territorios, también pudimos determinar que algunas alarmas de la enfermedad Roya anaranjada se iniciaron en Paraguay. A su vez, se reveló que, en lo que va del 2021, se descubrió esta problemática de forma más temprana en el país vecino. Asimismo, se reportó que en 2020 y durante este año, en el mismo rango entre el 1 de junio y el 31 de julio, se detectaron 2 focos en zonas opuestas.


Pero este tipo de invenciones no solo permiten detectar lo que ya pasó, sino también predecir casi con exactitud lo que sucederá a futuro con los rindes de los principales cultivos, dándole mayor predecibilidad a los agricultores para poder definir sus inversiones.


De hecho, la integración del seguimiento satelital, junto al gran volumen de información anonimizada proveniente de monitoreos, permite que una gran parte de los productores de todo el mundo logren una sólida efectividad en sus estimaciones.


En ese sentido, estamos realizando un trabajo de investigación junto al equipo Nasa Harvest, de la Universidad de Maryland, en la optimización de un algoritmo para la estimación del rinde. En ese marco, ya se adelantaron resultados sorprendentes, con un aumento del 20% en el nivel de acierto, en los pronósticos de los resultados, sobre los métodos actuales.


Justamente, parte de la información que permitió hacer este avance proviene de los satélites, y eso se coteja con lo que reporta cada uno de los usuarios desde sus celulares. El algoritmo tiene una tasa de acierto superior al 80%, lo que permite saber, dos meses antes, qué resultados tendrá una cosecha, entre otras cosas.


Como se ve, la tecnología permite aunar trabajo colaborativo y datos, y de esa conjunción sale como resultado una mejora en la manera de prever tanto resultados como la forma de enfrentar adversidades y dificultades lógicas de la producción agrícola.


Fuente: La nación Campo