Insumos agropecuarios en salta

Agricultura conectada al mundo de la comunicación digital

La agricultura siempre ha sido considerada como una actividad poco tecnológica y tecnificada (aunque dicha percepción está cambiando), donde los agricultores con sus propias manos trabajan un terreno duro, cuidándolo y mimándolo. Agricultores que gracias a su trabajo consiguen producir alimentos de calidad de a partir de manejar a la perfección las herramientas a su disposición: suelo, semillas, agua, etc.


El paradigma de que la agricultura es una actividad para aquellos jóvenes que no tenían medios (o cabeza) para estudiar se ha hecho añicos. La apuesta decidida de estos nuevos agricultores por las nuevas tecnologías ha conseguido quitar el polvo al sector agrícola, resurgiendo como uno de los sectores más tecnificados y tecnológicos.


Hoy en día, si visitamos un campo de soja, de porotos, un viñedo, un olivar o un invernadero, nos damos cuenta de la magnitud de esta tecnología: tractores guiados con precisión por GPS; sensores que regulan la cantidad de agua de riego hasta la última gota; vigilancia de plagas gracias a drones; plantaciones conectadas al big data; y un largo etcétera.


PERO HAY UNA BARRERA AÚN POR TRASPASAR. LA BARRERA DE LA COMUNICACIÓN 2.0. LA AGRICULTURA 2.0 YA ESTÁ AQUÍ Y ES HORA DE APROVECHARLA.


La comunicación del S.XXI: los medios sociales

Nos encontramos en una nueva era de la comunicación, donde los propios usuarios crean sus propios contenidos, los difunden y debaten abiertamente con otros usuarios en este mundo digital dominado por los medios sociales. Una nueva era donde, como ya lo vaticino la Revista Time en 2006, la nueva comunicación está dominada por “You”, el usuario 2.0 que genera contenidos de valor en este mundo digital.


Qué aportan los medios sociales a la agricultura

La agricultura y ganadería se llevan mal con los medios tradicionales de comunicación, en los cuales los programas dedicados al sector agrícola quedan relegados a cadenas autonómicas, y algún espacio de alcance nacional los sábados por la mañana. Los medios sociales destacan como alternativa a esta falta de interés, pudiendo contar el "día a día" de la actividad del campo llegando a una sociedad cada vez más interesada en saber de dónde viene lo que comen.


Los medios sociales consiguen romper la barrera de lo urbano y lo rural, al menos de forma digital. Permiten mostrar a la sociedad el trabajo diario de los profesionales del campo, de donde proceden las verduras y frutas que hay en los lineales de los supermercados, o como ha llegado ese chuletón de ternera a las brasas de la barbacoa de un domingo.


Permiten contar la historia de una uva que se convierte en un vino admirado en todo el mundo. O te transportan hasta una fría mañana de diciembre entre olivares y ver que el origen del oro líquido no está en una máquina envasadora, sino en las manos de personas que aman su trabajo y es su forma de vida.


Los medios sociales permiten jugar bajo las mismas reglas a todos los usuarios, ya sean medios de comunicación, empresas o agricultores y ganaderos subidos a su tractor. Un espacio en la web donde lo que importa es la originalidad y la creatividad. Donde una foto con tus vacas puede ser de más interés (viralidad) que la vida de personas encerradas en una casa.


Las historias de bar de pueblo dejan de ser oídas por las mismas personas de siempre, y adquieren otra dimensión al ser compartida en los medios sociales. Historias corrientes, rurales, agrícolas, que atraviesan los muros grises de los urbanitas, y recuerdan que todas nuestras raíces necesitan un elemento fundamental para crecer: el mundo rural.


Algo tan pequeño como puede ser el huerto de Eugenio, perdido en el norte argentino, desdibuja los límites del campo, llegando a personas que están cansadas de los sabores de siempre, que quieren volver a recordar su infancia gracias al sabor primigenio de los tomates. La oferta reducida de cosechas de calidad se encuentra con sus últimos destinatarios, sin intermediarios, con un simple click o “Me Gusta”.


Una cooperativa pequeña puede competir con las grandes distribuidoras, con el simple hecho de que su imagen digital sea tan fuerte como los lazos que unen a sus cooperativistas. Porque no hay un marketing más fuerte que la asociación de tu producto a un concepto amplio.


Pero no todo son buenas palabras hacia este altavoz, que son los medios sociales. Como ocurre en la agricultura, la imagen digital se debe plantar, regar, nutrir y cuidarla día a día para que eche raíces en las mentes de los internautas. Múltiples tareas diarias que consumen el escaso tiempo disponible para alimentar a la humanidad.


Por esto se ve necesario un nuevo rol. Una nueva figura que conecte el mundo rural con el digital. Ha nacido el Community Manager Agrario.


Fuente: La Huerta Digital