Insumos agropecuarios en salta

El suizo argentino

Los años 90 generaron la atención del mundo para invertir en Argentina. Las privatizaciones hicieron visible al país y muchos se decidieron a comprar tierras aquí. Los Vanoli, en Suiza, fueron una de esas familias.

Para fines de esa década Mauro, de 15 años, llegó con su papá para recorrer y conocer los campos que habían adquirido en Salta. Le costaba creer esta riqueza, y en la habilidad visionaria de su papá.


A Mauro le gustó el campo desde chiquito, así que estudió agronomía en su Suiza natal; ya con 24 años vino para un intercambio universitario, pero ya no pudo irse. Y es que acá nació el amor por la que hoy es su mujer, y también por la tierra que pisaba. Salta lo adoptó y él decidió que su futuro era aquí.

En poquito tiempo se casó y se instaló en Tartagal. Unos años después se radicó en Salta Capital con su familia, que hoy suma a tres hijos. Tuvo que adaptarse al idioma, la cultura y el clima, pero sobre todo a los vaivenes económicos del país.


De a poco Mauro se forjó como productor agrícola y ganadero, planificando y administrando la empresa familiar. Pasa sus días recorriendo los campos y reuniéndose con su equipo de trabajo (que suma ingenieros, contadores, veterinarios, capataces, etc.) para atender múltiples asuntos. Ni siquiera en su casa abandona esas demandas. “El campo, más que una profesión, es un estilo de vida”, afirma.


Fuera del campo a Mauro le gusta estar con sus hijos. Cada minuto que puede lo pasa con ellos, a quienes asume junto a su esposa como lo más importante de su vida. Con apenas 35 años, este suizo argentino sueña con un país recuperado, volviendo a ocupar el liderazgo que tuvo 100 años atrás, cuando se convirtió en una promesa para los europeos que, como muchos de nuestros bisabuelos, decidieron venir a buscar un futuro mejor.