Insumos agropecuarios en salta

Atesorar la simpleza

A pesar de que muchos piensen lo contrario, no es nada fácil llevar adelante una vida simple, y de eso, Sergio intenta hacer todo un culto. Y no es de ahora. La cosa viene desde chiquito, cuando en las callecitas de tierra del barrio 25 de Mayo, en Orán, jugaba al fútbol descalzo con sus hermanos y amigos, o épicos partidos de bolilla donde la única preocupación era compartir con amigos.

Sucede que ninguna privación es posible cuando uno comprende que no se necesita demasiado. Y lo poco que se necesita, con esfuerzo se consigue, como cuando Sergio Vargas junto a su hermano Javi salían a vender por todos lados en Orán las empanadillas y pan casero que hacía su mamá. Allí no sólo juntaban unos pesos, sino que atesoraban en esas calles historias y anécdotas infinitas, de esas que no se olvidan más.

Sin embargo no hay que confundir una vida simple con la idea de no progresar. Al contrario. Sergio, que hoy tiene 37 años, hizo la primaria en la Escuela Pizarro y la secundaria en la Escuela de Comercio, ambas allí en Orán. Después vino la Universidad, donde en 2015 se recibió de Técnico en Gestión Contable e Impositiva. Pero tampoco se detuvo allí, sino que hoy cursa la Licenciatura en Administración en la Universidad Siglo XXI. Pero nada le quita esa esencia que tiene, ese alma de barrio.

Gracias a sus capacitaciones, hace algunos años se incorporó al equipo de AJU, donde hoy es el responsable de las compras productivas; es decir, se ocupa de proveer a la empresa de todos los insumos que se comercializan. Sin dudas un rol central en la gestión. “AJU es parte de mi vida, la cual me cambió para siempre desde que ingresé. Estoy orgulloso de ser parte de esto y lo que más me gusta es que hay un desafío permanente por crecer y hacer mejor las cosas”, dice Sergio.

El dinamismo de la empresa lo entusiasma día a día y le demanda plena atención. Nada de aburrimiento. Y aunque a veces las cosas no suceden como él espera, cuenta con el apoyo del equipo de AJU y, obviamente, de su familia; del amor y los abrazos de Viviana, y de las sonrisas y ocurrencias de Mateo y Abril. “Ellos son la base de todos mis sueños” dice Sergio con una sonrisa que no le cabe en la cara.

Cuando no está haciendo cuentas y pedidos, Sergio intenta pasar tiempo con ellos, divertirse al aire libre, andar en bici o simplemente ir a la plaza. Sabe que esa esencia de barrio los hará crecer como personas de bien, con valores sólidos y mucho amor. Siempre va a estar ahí para ellos.

También es un apasionado del fútbol (al punto de coleccionar camisetas), así que cada vez que puede se prende en algún partido. Le sucede con el fútbol que, cuando está dentro de la cancha, en lo único que piensa es dónde está la pelota, lo cual le permite liberar todas las presiones y malas energías. También le gusta el folclore y la cumbia para divertirse.

Hacia adelante, Sergio sueña con culminar su carrera y seguir trabajando para mejorar la actividad del campo, que para él es “la imagen más clara de la vida misma, por el dinamismo que tiene y porque muchas de las cosas que ocurren, como el clima, no dependen de lo que hagamos, lo que hace que todos los días aprendas algo nuevo”


En lo personal, sólo continuar viendo florecer a su familia, compartiendo con ellos cada pequeña cosa, cada momento. Porque no es para nada malo atesorar una vida simple.