Insumos agropecuarios en salta

La revolución digital en el agro

La pandemia que azota al mundo desde el año pasado obligó a la población a dar un salto hacia la digitalización. Eso, en gran medida implicó un paso hacia el futuro ya que distintas herramientas tecnológicas como las videoconferencias o las billeteras digitales, comenzaron a formar parte del día a día.



En áreas como la educación, el trabajo o la salud se debió incursionar el estos aspectos, pero en el caso del sector agroindustrial -quizá uno de los más avanzados en nuestro país si lo comparamos con lo que ocurre en el resto del mundo- estas tecnologías ya tenían un camino recorrido que permitió no sólo un rápido reacomodamiento del negocio para que siguiera funcionando, sino que además maximizó la eficiencia productiva. El campo vivió durante el 2020 una abrupta y silenciosa transformación para adecuarse a los nuevos tiempos.


En el sector ganadero, quizá una de las primeras complicaciones que trajo la pandemia fue la imposibilidad de realizar remates feria. Elías Sánchez, country manager de Rural en Argentina aseguró que “el 2020 fue una explosión en el negocio”. La empresa, que también tiene operaciones en Uruguay y Paraguay, se dedica a la transmisión de remates vía streaming desde cualquier lugar del país. “De casi no hacer cotizaciones e ir a buscar clientes, pasamos a armar más de 20 presupuestos en un día”. Es que el negocio ganadero, tal como ocurre con los ciclos de la naturaleza y ante la necesidad de mantener el abastecimiento de alimentos, no se detuvo. Para Rural Argentina, el 2020 fue un año de crecimiento exponencial. “Durante el 2019 transmitimos 190 remates, en 2020 fueron 700 y para este año proyectamos llegar a 1300”.


Otro de los sectores que tuvo un crecimiento muy marcado fue el de las finanzas asociadas al agro. Los montos de créditos otorgados de manera online crecieron y desarrollaron nuevas alianzas con bancos para agilizar pagos electrónicos en el sector rural.


Patricio Williams Becu, CEO de Pago Rural, aseguró que pasaron de cobrar 300 millones de pesos en créditos a través de la plataforma a más de 2.000 millones y estiman duplicar o triplicar ese monto durante el año.


La empresa, que trabaja en la reestructuración financiera busca inversores en el mercado nacional e internacional que quieran participar de un sector de gran volumen pero de tasas bajas.


“Para este 2021 diseñamos una integración entre empresas para que el cliente pueda pagar con su tarjeta rural, canje, cheques electrónicos o un crédito de Pago Rural. La idea es sumar tecnología para que acopios y clientes tengan en Pago Rural un lugar para resolver todas las cuestiones financieras”.


La circulación fue uno de los mayores impedimentos que tuvo la actividad agropecuaria en tiempos de cuarentena y las empresas que tenían desarrolladas aplicaciones y plataformas para mejorar la eficiencia en logística demostraron que con tecnología se puede ser más eficiente. Marcos Laffaye, CEO de Circular, detalló que en el 2020 comenzaron a operar en 6 puertos, entre ellos el de Bahía Blanca.


Crecimos en todo sentido: de 12 mil choferes activos pasamos a 28 mil, duplicamos la cantidad de empresas de transporte de 300 a 650 y en cuanto a la cantidad de viajes gestionados, en 2019 tuvimos 700 viajes por mes y pasamos a 4500 en 2020 con picos de 7000.


La imposibilidad de traslado también afectó al sector agrícola en lo que respecta a visitas a campo y monitoreo de cultivos. El cambio de hábitos que debió implementarse se transformó en un aprendizaje para proveedores y productores. Desde PUMA, una empresa de tecnología para el agro liderada por mujeres que desarrolló una plataforma de control agrícola inteligente aseguran que tuvieron una gran cantidad de consultas en 2020 que se transformaron en ventas.

Inés Di Napoli, CEO y fundadora de la empresa aseguró que “a quienes administran los campos les falta información y en el 2020 comenzamos un camino que ya no tiene retorno".


Una vez que las empresas encaran la transformación digital, agregan valor por lo tanto no hay vuelta atrás. Se aprende mucho de los propios datos y hay que tenerlos digitalizados para poder procesarlos y generar más conocimiento. Este año aceleró procesos que eran inevitables y que nos iban a llevar más tiempo del que llevaron porque el contexto nos empujó.


Fuente: Ámbito