Insumos agropecuarios en salta

Moverse para mantener el equilibrio

Zapas, ropa adecuada, casco y bici. Con sólo esas cuatro cosas Matías ya se siente plenamente feliz. Una pasión que nació cuando todavía no tenía diez y las mountain bike le quedaban medio largas, pero ya se las arreglaba para darle duro al pedal por todo Salta junto con su papá Jorge, quien le inculcó el amor por este deporte.



Matías Saravia nació en el ’76 en Salta Capital. Fue a la escuela primaria en la parroquial de La Merced donde con sus amigos se juntaban para pedaleadas memorables o interminables desafíos futbolísticos. Pero a medida que fue creciendo, entre la secundaria en el Bachillerato Humanista de Salta y la Universidad en Córdoba, afianzó su pasión por las dos ruedas con tracción a sangre.


Después de recibirse, y luego de una etapa laboral de 10 años en provincia de Buenos Aires, volvió a Salta, y empezó a meterle su impronta de ingeniero al trabajo comercial de AJU. “Lo que más me gusta es el desafío enorme de trabajar para sintonizar los ‘hemisferios’ de la empresa y del equipo: el lado más humano de la organización en red, y el más preciso de la organización por procesos”, explica.


En la empresa no para de buscar nuevas formas de innovación para el campo, lo que lo lleva a aprender cosas nuevas todos los días. Esa necesidad de llevar las prácticas agrícolas a otro nivel, combinada con el trabajo en equipo es lo que más lo entusiasma. Claro que muchas veces los resultados tardan un poco más que lo que la ansiedad desearía, pero Matías confía en que lo que están desarrollando y aprendiendo hoy, coloca a AJU un pasito adelante, y es lo que mañana será común denominador en todas las empresas.


Con algunos años recorridos, trabajo metódico y muchas ganas, Matías se fue vinculando más profundamente con el campo y todo lo que éste conlleva. “El ‘campo’ es todo lo que une y potencia la riqueza de nuestros recursos naturales y humanos. Es movimiento, tradición, innovación, aprendizaje, energía, perseverancia. El campo es presente y futuro”, asegura.


Para él, la clave de todo está en ser colaborativos y visualizar con claridad los objetivos, la misión y la visión a cada paso. Ahí es cuando se empieza a disfrutar de la alineación y la sinergia que impulsa todo trabajo. La energía, si tiene un propósito, moviliza todos los procesos.


Claro que para que todo eso funcione hay otra parte importante: esa que después de muchas horas de trabajo contiene y recarga, que le da sentido a todo. Ahí están entonces los brazos de Victoria y las sonrisas expectantes de Sofía y Tomás, que cada vez se van pareciendo más a ellos y también los acompañan en su pasión biker, así que cada vez que pueden, salen los cuatro a disfrutar el viento en la cara y la adrenalina de las bajadas.


Hoy Matías disfruta lo que hace y sigue proyectando cosas tanto para su familia como para AJU, con la esperanza de que en el futuro podamos lograr un país con justicia del cual sus hijos se sientan orgullosos.


Por lo pronto, Matías Saravia nunca deja de buscar nuevas “sendas”, para innovar, compartir y crecer tanto en la oficina como en el cerro. "Lo dijo nada menos que Albert Einstein: “La vida es como andar en bicicleta, para mantener el equilibrio, tenés que seguir moviéndote”.


Fuente: Equipo AJU